Aquí todos somos una familia

By octubre 9, 2017Noticias
jenifer

Llegamos a la Aldea de Santa Ana en una tarde muy lluviosa y oscura pero con mucha ilusión de escuchar a Jenifer, quien tiene 17 años. Ella nos esperaba ansiosa y emocionada de lograr contar su historia y sus aspiraciones.

Jenifer llegó a la Aldea de Tres Ríos con sus 3 hermanos cuando tenía tan sólo 3 años de edad, pero a sus 11 años fueron trasladados a la Aldea de Santa Ana; donde actualmente sólo queda ella, ya que sus hermanos crecieron y salieron de la Aldea.

Cursa el último año del colegio y se ha puesto metas como no ir a convocatoria y eximirse. Nos cuenta que a pesar de que a ella le cuesta mucho aprenderse la materia y concentrarse a la hora de estudiar, su tía Eilyn siempre ha estado con ella para ayudarle.

Cuando le preguntamos que quería estudiar al terminar el colegio nos dice que le encantaría convertirse en profesora de educación especial. “Cuando llegué a la Aldea, conocí a un niño y ver lo feliz que era, hizo que me acercara mucho a él y se puede decir que me inspire en él para decidir ser educadora especial porque siento que ellos siempre son felices y el me transmitía toda esa felicidad. Me siento feliz con estos niños, me gusta y eso es lo que quiero. Además de ayudarles, me llena mucho estar con ellos. Hasta me gustaría abrir una escuela para niños y niñas especiales. Para mi ellos son como ángeles”.

Además, nos contó que tiene más sueños: “Me gustaría también ser estilista, hacer manicuras y pedicuras y hasta maquillar. Me gustaría lograr abrir un salón de belleza ya que para mí, eso es arte”.

A Jenifer le gusta escuchar música y tocar güiro. Solía estar en una banda pero decidió salirse de esta al darse cuenta que tenía que enfocarse más en sus estudios. El güiro es su instrumento favorito y su manera de des estresarse. Al salir de la banda, su tía logró darle uno y ella asegura que es su escape.

Con un poco de temor nos comentó que ya está a punto de salir del colegio y cumplir 18 años. “Aldeas es mi hogar, es un apoyo y un lugar que me genera paz. Trato de no aferrarme mucho porque sé que eventualmente me tengo que ir pero si voy a extrañar todo aquí. Me gustaría ayudar a Aldeas cuando sea grande y poder dar lo que ellos me han dado a mí. Aquí todos somos una familia, tenemos un vínculo”.

Como Jenifer, hay muchos jóvenes y niños con sueños y metas en sus vidas en las Aldeas. Cuando ayudas a Aldeas Infantiles SOS, ayudas a cumplir estos sueños y a mejorar su calidad de vida.