Roberto: testimonio de la primera Aldea en Costa Rica

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Mi nombre es Roberto Pérez y nací un 31 de diciembre de 1970. Actualmente soy supervisor del Departamento de Anestesia del Hospital de St Joseph’s en Tampa, Miami y crecí con la primera familia de la Aldea Infantil SOS de Tres Ríos. Permítame contarle mi historia……

Tengo 5 hermanos que también estuvieron en la Aldea por más de 10 años. Noilly, Yenny, Maribel, Kattia y Jorge. La persona que me guio por el mejor camino en la Aldea fue Lidilia M. a las que po r aquel entonces se llamaba “madre SOS” [actualmente se ha modificado esta figura pero para respetar la historia del protagonista se utilizará entrecomillada], y aún a estas alturas de la vida, sigue siendo muy importante en mi vida.received_1525977540787833Mi mamá de nacimiento se llama Carmen y no la volví a ver hasta que tenía 10 años, luego se desapareció otra vez de mi vida por varios años. Mi papá Jorge falleció mientras yo vivía en la Aldea o eso me cuentan. No sé mucho de él pero si sé que murió joven por alcoholismo.

La fe me ha ayudado mucho a crear un mejor futuro y lo mismo sucede con mis hermanos y hermanas. Claro que no todo ha sido color de rosa para nosotros y el sufrimiento que de niños pasamos sigue presente. Llegué a la Aldea en 1975 y para ese momento era una Aldea muy pequeña ya que no tenía mucho tiempo de haberse inaugurado. Cada casa en la Aldea se identificaba por colores y así se distinguían en que casa vivía cada niño. La casa amarilla era mi casa, era la casa modelo porque siempre estaba limpia y reinaba la paz y el amor de una “madre” que lo dio todo por los niños. Tuve el honor de conocer a Hermann Gmeiner (Fundador de Aldeas Infantiles SOS, Austria) , hasta toque un recital de piano cuando el visito la Aldea y para la inaguracion. Son muy buenos recuerdos.received_1525975454121375En esos tiempos, la Aldea tenía un presupuesto tallado para cada hogar y eran tiempos difíciles ya que la única ayuda que recibían era de padrinos de otros países. En esos momentos yo tenía problemas emocionales por no tener un papá, y eso me afectaba a diario.

Me dediqué a trabajar en el Hospital St. Lukes y me educaron como asistente de enfermería. Me gustaba mucho realmente. En el año 1992 me mude a Tampa y el hospital St Joseph’s me abrió las puertas donde el departamento educativo del hospital me educó para ser Asistente de Anestesiología. Más adelante en el año 2003 me dieron un puesto de supervisor del Departamento de Anestesia. Tengo a cargo médicos anestesiólogos, enfermeros anestesistas y técnicos de anestesia.
Tuve el honor de ser empleado del mes en 2007 y 2017. Tengo una bella familia con 3 hijos y una bella esposa que es licenciada en educación, oriunda de Puriscal. Con el esfuerzo de los dos construimos una casita a “mi mamá” en Puriscal.

Mis mamás” ya han venidos varias veces a visitarme y mi sueño es traer a todos mis hermanos a pasear algún día. Claro, el sueño más grande que tengo es algún día abrir un hogar de niños y niñas y regresar el amor que me dieron en la Aldea. Todo es posible en esta vida, pero para todo hay que trabajar duro. La Aldea me dio la oportunidad de tener un hogar y eso hay que pasarlo a los demás. Los valores que aprendí en la Aldea y de “mis madres” los aplico hoy en día en mi familia y con mi personal. Los jóvenes necesitan saber que si una puerta se cierra no es el fin. Hay muchas puertas que se abren en la vida y si le pones amor a lo que haces, serás una persona con triunfos.